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Categoría: Aprendiendo a pensar

OPINIÓN: ¿EN QUÉ LUGAR DONDE SE CONTRUYE EL MUNDO?

La reflexión en torno a las Nuevas Tecnologías de la Comunicación y la Información, debe consolidarse en torno a propuestas concretas para su inclusión en los espacios educativos.

Por: Nidia Patricia Muñoz Becerra

Al interior de los espacios pedagógicos (escuelas, universidades, grupos de investigación, etc), frecuentemente se tejen reflexiones en torno a dos problemáticas claves de la educación. La primera hace referencia a los bajos niveles de argumentación por parte de los estudiantes, haciendo referencia no sólo al ámbito específicamente académico, sino también al social. El segundo gira en torno a la labor “Alienante” de los medios de comunicación y su negativa influencia en los comportamientos de jóvenes y niños.

Y aunque estos dos temas son radicales para la educación, un buen número de ocasiones se queda en la simple reflexión y se evade la responsabilidad de proponer alternativas concretas para el mejoramiento de esos dos aspectos. Situación que me lleva a indagar por una propuesta que conjugue armoniosamente las dos problemáticas mencionadas.

Cómo respuesta a este interrogante hace dos años conocí la propuesta de Filosofía para Niños, nacida en los años 70 de la mano de Mattew LIpman, la metodología de este programa invita al docente a repensar su labor en el aula y a los niños y jóvenes a pensar críticamente sobre su realidad.

Originalmente está planteada para ser desarrollada en torno a unos textos narrativos específicos, a partir de los cuáles se indaga sobre situaciones propias del pensamiento humano. Con esta experiencia se busca que los estudiantes no sólo eleven su competencia argumentativa, sino que a la vez se propicie la reflexión ética y el pensamiento político.

Con el tiempo los maestros y maestras, que de una u otra forma han abordado este proyecto, han reconocido la multiplicidad de alternativas para trabajar Filosofía para Niños, así, se han empezado a incluir para la reflexión filosófica la imagen y el video; alternativas muy llamativas para el estudiante y muy acordes a sus intereses.

De esta forma podemos partir de los imaginarios representados en los medios de comunicación, y que indudablemente afectan la visión de mundo de los estudiantes, para propiciar comunidades de indagación que permitan la disertación frente a lo expuesto en los medios. Para ello es importante cuestionarnos y cuestionar a los jóvenes y niños frente a las imágenes presentadas, contextualizándolas en su realidad diaria.

Esta propuesta rescata la importancia de actualizar la escuela, renovando sus metodologías y reconociendo en ella los procesos y situaciones propias del mundo actual. Las NTIC, son parte de la realidad del mundo al igual que la escuela, por ello deben compartir y convivir en el mismo espacio y actuar con los mismos protagonistas; entonces es necesario que los dos se reconozcan mutuamente y aprendan a convivir en el mismo espacio.

La escuela no puede seguir anacrónica y con los ojos cerrados frente a los cambios del mundo, pues ésta debe ser precisamente la constructora de la sociedad, donde a través de encuentros y desencuentros se forman los ciudadanos del hoy. Allí diariamente se forja la identidad de miles de niños, niñas y jóvenes que de no encontrar un amable refugio, nos dejarán en las aulas sus cuerpos, pero dejaran volar sus almas negándonos la oportunidad de conocer lo que en sus alas cargaban.

En conclusión el aula es un mágico espacio, que no está diseñado para aprehender, allí no se pueden trasvasar conocimientos, no se pueden eternizar ideologías. Pero sí se pueden construir reflexiones, se puede estimular el pensamiento y se puede leer el mundo tomando lo mejor de él.

EDITORIAL: BUSCANDO CAMINOS PARA EDUCAR

En educación se han tejido múltiples teorías acerca de lo que es ideal que conozca, aprenda o comprenda un estudiante. Algunos han potenciado la memoria, otros la expresión artística, algunos más la comprensión; todos estos , aspectos de gran importancia en la formación de jóvenes e infantes. Sin embargo, también ha sido generalizada la queja frente a la insuficiencia de los resultados.

Y es claro que aunque como educadores quisiéramos encontrar la formula mágica para educar, esta pócima aún no existe y difícilmente se hallará. Por ello junto a la alegría y la satisfacción navegan paralelas la duda, la incertidumbre y a veces la desilusión, acompañando nuestro día a día como maestros.

Así, quedan dos caminos: Uno en el que nos rendimos y dejamos que el tiempo pase y se robe las oportunidades de jóvenes y niños, o una segunda en la que se continua intentando y se entrega una trabajo pulcro y pensado en beneficio de ellos. Considero que el camino más honesto es buscar estrategias que cada día le brinden al estudiante la posibilidad de leer, cuestionar y asumir una posición frente a su realidad.

En el Marco de esta situación Filosofía para Niños se constituye en un camino largo y complejo, pero lleno de grandes satisfacciones. Es pues una forma diferente de entender al estudiante, quien construye su propio conocimiento en cooperación con sus iguales; cuestionando, reflexionando y comprendiendo que todas las cosas en el mundo tienen una razón más allá de la evidente.

Filosofía para Niños, va más allá del estudio de las teorías filosóficas de la humanidad y se acerca sensiblemente a formar ciudadanos capaces de pensar críticamente, de argumentar y lo más importante: a través de la comprensión ética invita a sensibilizarse con la existencia del otro, con quien confronta sus respectivas ideas con un objetivo en común aprender a pensar.